
Se trata de un murete de hormigón de medio metro de alto sobre el que irá la tela metálica. El muro sigue la pendiente del terreno.
Primero excavamos una zanja de unos 60 cm de ancho a mano. La profundidad es variable: si pillábamos terreno blando cavábamos. Si era piedra la dejábamos para posteriormente taladrarla y meterle redondos.
La primera dificultad técnica que nos hemos encontrado es que la grava está lejos de la hormigonera ya que el camión no puede dejarla más cerca. Los viajes montaña de grava-hormigonera han sido muchos y cansados. Eso sí a los niños les ha encantado semejante montón de piedras.
El proceso es:
- poner el encofrado
- unirlo con tubos que se quedarán en el muro y pasadores metálicos (5 por cada tramo de 2m)
- nivelado
- armado con 4 varillas del 12
- taladrado en la piedra cada medio metro, luego introducimos varillas verticales en los agujeros.
- atado de armaduras
- tapado de agujeros con tablones atornillados y piedras (según el caso)
- hormigonado
- introducción de botellas vacías de agua para posteriormente meter ahí los postes del vallado
- alisado de la superficie
- desencofrado (al día siguiente)
- regado del muro (varios días si es posible)

Infinitas gracias a Manolo que nos trajo la hormigonera y encofrados, nos ayudó con la primera esquina y nos transmitió sus conocimientos sobre el hormigón.


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